Es curioso, no se si logro interpretar las señales del destino..tampoco se si creo en él, pero es extraño que a veces me presente ciertas situaciones tan claramente, y más que situaciones, son personas especificamente. Es clave que sea en un medio de transporte, y ahora que lo pienso..ambos en su mirada son parecidos. Subte y colectivo se enamoran al entrometerse. Sea la hora que sea, ellos dos están, y cuando notan lo mismo que yo, que es la presencia del otro ser en el mismo lugar y momento, nacen cuatro mejillas coloreadas. Vuelve a repetirse la misma seguidilla de acciones, mirada derecha, mirada izquierda, revisar en los vidrios no muy limpios el aspecto, acomodar el mechón de pelo rebelde y seguir admirando. Curiosamente, uno me ve recién levantada, otro a punto de acostarme. No se sus nombres, ni sus edades, pueden que se sean Juan o Martín que da lo mismo, hacen que el viaje tenga ese gustito a ilusión, a mariposas en la panza, a nerviosismo simpático. Federico del subte sólo escucho de mi un "gracias", algo tímido y quebradizo alguna mañana que tuvo el gesto caballeroso de permitirme descender primero, Manuel del colectivo sólo se conforma con mi silencio acompañado de una tímida mirada verde. Y las despedidas son amargas, ambos se pierden entre el mar de gente, caminando y volteando el rostro al compás, no hay día o noche que la última mirada no te examine, no guarde todos sus detalles, quizás no volvamos a vernos, puede que el destino se canse un día y deje de apilar horas para reencontrarnos. Cuando ese día nos encuentre, les deseo un hasta luego, fue un gusto admirarlos desde lejos, me quedo imaginando sus voces y vidas, inventando algún abrazo, regalándoles un beso.
(¿importa acaso?)
lunes, 27 de diciembre de 2010
jueves, 23 de diciembre de 2010
desenjuego

Me divierto, me alejo y me acerco de tu boca, te miro despacito, te respiro de a poquito, dejo caer el mechón izquierdo y abris el telón de mis ojos, se fusiona el mar y la laguna, y sin descartar posibilidad alguna se encuentran tus manos y mis hombros, lejos de encontrarnos en el asombro, mis brazos rodean tu espalda, se dibuja un sendero que poco tiene de verdadero y se anima a desembocar en tu cuello que sin reparo ni permiso me descoloca inmóvil en el piso. Juego, jugas, jugamos ¿qué pecado hay con eso? me canse de algunos de sus recesos y no creo necesario aprender a perder, me niego rotundamente a descuidar parte de mi fe, sé que pronto o tarde me va a conocer, se quedará quietito en un camino donde justo y de casualidad se cruce con el mio, y veamos ahí que regla propia impone, alegando estar a gusto con la ficha que gana y la que pone, es seguro en esa lotería donde nuestros trazos se vuelven a enredar, viendo perplejos el final que tan cansado de punto a parte se dedica a suspirar. ..
lunes, 20 de diciembre de 2010
Me estas mirando, yo se que me miraste y sólo en ese momento me viste. Sí, me viste, a mi, íntegra, genuina, sin sombras ajenas, llena de dudas propias, posaste tus dulces ojos sobre mis dos ventanas y la única imagen que se formo fue tu calor.
Me duele jugar a las escondidas, y no me resulta divertido si no cantan piedra libre, si a cada instante me amenaza tu calibre que se pasea por mi sien y juega a vendarme los ojos, a quemarme la piel.
Acabemos con el juego que sobrepaso la diversión, esto solo se transformo en amargo, en reitero e inconcluso poco sabor, estamos a dos abismos de distancia, vos en tu planeta y yo con mi galaxia, solo donde nunca te puedo encontrar, cuando sigas esforzandote por escapar.
Me duele jugar a las escondidas, y no me resulta divertido si no cantan piedra libre, si a cada instante me amenaza tu calibre que se pasea por mi sien y juega a vendarme los ojos, a quemarme la piel.
Acabemos con el juego que sobrepaso la diversión, esto solo se transformo en amargo, en reitero e inconcluso poco sabor, estamos a dos abismos de distancia, vos en tu planeta y yo con mi galaxia, solo donde nunca te puedo encontrar, cuando sigas esforzandote por escapar.
(quizás me canso, quizás me canso de cansarme y seguir descansada..)
viernes, 17 de diciembre de 2010
Al punto y coma del desencuentro, a metros del olvido, al girar del temor aplastando el amor. Son tus dedos sin los mios, cuatro ojos y ningún sol, se empaña tu sonrisa y la brisa pronostica chaparrón. Remarcando el error, nuevas palabras, un lustro mejor, dejandome ahogar en el barro espeso, recordando aquel único beso, soy yo quien pide que olvides el descuido de no mirarte, de perderme un segundo en la oscuridad, de tomar un camino equivocado, de creer que era el acertado, no mirar a mis costados y aún no caer en cuenta que se terminó el balanceo de mis dados.
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